domingo, 20 de octubre de 2013

Cultura digital.


Vamos a hablar de un tema importante y actual que se utiliza ahora, este es la cultura digital, buscando en Internet encontramos una definición muy ajustada a este término “Entendemos la cultura digital como una forma de las relaciones entre las personas con meditación tecnológica. Esta se diferencia de la cultura analógica y de la manera más tradicional de comunicarnos” Vamos a intentar darle un punto algo diferente, primero con una idea general sobre cómo nos influye en general y luego relacionado con los niños, como han cambiado estos desde que esta la cultura digital es sus vidas.

Por una parte, hablamos de cómo nos ha afectado a nosotros, antes la forma más utilizada para comunicarnos, era cara a cara, es decir en persona, porque aunque aparición de los teléfonos y los móviles se redujo pero aun así no influyó tanto. Para comunicarnos con una persona que estaba lejos utilizábamos el correo, mandar cartas era la mejor manera en este caso además de ser algo muy bonito, pues, ¿a quién no le gusta recibir cartas de un amigo que está muy lejos?

Actualmente, con las nuevas tecnologías todo esto ha cambiado,  la cultura digital ha llegado, y de qué manera, es cierto que Internet es algo universal y accesible para todos pero esto conlleva que ahora, todas las personas tienen móviles de última generación, whatsapp, twitter, correo electrónico, páginas web, etc., ¡hasta el periódico es digital!  Todo ha cambiado, los libros ya no son lo que eran, pues ahora se descargan y se ponen en los ebooks, que, es cierto que es un ahorro en papel y demás, pero personalmente es mejor pasar las páginas manualmente, tocando papel, oliendo a libro nuevo o viejo.

Por otra parte, llega el momento de enfocar el tema de la cultura digital sobre los niños, pues es en esta etapa donde se ha notado más el cambio.  Antes los niños disfrutaban de los juguetes, de los cuentos, etc., se salía a la calle a disfrutar de ella y de los amigos, del parque, ahora todo esto ha cambiado, los niños desde pequeños ya manejan las tablets, los ordenadores o los móviles, se le da más importancia a las nuevas tecnologías que a los juguetes de siempre. Debemos de ver el lado positivo y negativo de todo ello. 

Por un lado, como positivo, está la buena comunicación pues por ejemplo, dando un toque diferente, cuando los padres llevan a su hijo a una Escuela Infantil y esta posee un blog o una página web, da muchas ventajas, pues se puede hablar por ahí si los padres no pueden acudir a las tutorías, pueden ver el desarrollo de su hijo o las actividades si es que las cuelgan en dicho sitio. Los niños pueden utilizar Internet como lugar de referencia, como una enciclopedia, con Internet también pueden descubrir nuevas cosas, etc. 

Por otro lado, tenemos el lado negativo, a mi parecer mucho más importante, denso y peligroso, ya que no sabemos en todo momento en que sitio web están nuestros hijos, niños, etc., si han puesto datos personales, Internet es una plataforma abierta y cualquiera puede subir información errónea  en muchos casos y confundirles a la hora de hacer un trabajo o de informarse por algo. Pasan mucho más tiempo en el ordenador o jugando con consolas que relacionándose con otros niños en el parque o con sus familiares.

Para concluir, Internet es una manera muy buena y algo muy bueno que tenemos a nuestro alcance pero hay que saber utilizarlo bien y de manera correcta para no tener problemas de ocupación de la personalidad en las redes sociales, tener privatización es bueno si se utilizan tarjetas de crédito, etc. Y para los niños es aconsejable que los padres y maestros le inculquen las cosas buenas y malas que trae consigo Internet y que sepan utilizarlo bien, pues Internet es una fuente muy buena de información y muy buen recurso.

Eso sí, ¿queremos que nos influya tanto las nuevas tecnologías en nuestra vida? ¿Son buenas en todos los casos?

jueves, 26 de septiembre de 2013

Caperucita Roja



Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.

Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...

De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.

- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.

- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.

- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.

Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.

El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.

La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.

- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.

- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.

- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.

El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.

Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó. 

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.

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